Las Mejores Lombrices Para Lombricultura

Existen alrededor de unas 2.000 clases de lombrices para Lombricultura pero esto se resume en tres grandes grupos los cuales dependen de los hábitos de vida y hábitos alimenticios. 

Lombrices Epigeas

Estas lombrices son superficiales por lo tanto viven en la superficie de la tierra y en aquellos lugares donde abunda la materia orgánica. Pero cabe destacar que este tipo de lombrices se encuentra expuesta a los depredadores, a inundaciones, variaciones en el clima o incluso hasta a la escasez de comida.

Es por esto que se desarrollaron y evolucionaron para poder sobrevivir así que son una especie con una alta reproducción para sopesar las pérdidas poblaciones, así mismo, cuentan con un apetito voraz que busca aprovechar hasta el último gramo de comida. 

Han desarrollado sus capullos de forma tal que estos son resistentes al desecamiento. Conociendo estas cualidades de adaptación, sabemos el por qué las lombrices Eisenia Foetida son las más buscadas.

Lombrices Anécicas

Ahora bien, tenemos este tipo de lombrices que se caracteriza por moverse creando túneles, galerías o canales desde la superficie hasta la parte interior de la tierra.

 Son expertas en navegar en forma de «U» y reposar en el interior del suelo, trabajan arando el suelo constantemente por lo tanto este se oxigena y a su vez se mezclan las partículas orgánicas favoreciendo la mixtura y textura del suelo.

 Las lombrices anécicas tienen un papel de mucha importancia en la aireación y acondicionamiento de los suelos (el desmenuzado, la neutralización del pH y el aporte de las bacterias). De hecho, hay quienes confunden los túneles y montículos que estas lombrices crean a los creados por las hormigas.

 En este grupo se encuentran las lombrices que generalmente conseguimos en macetas y llamamos «de tierra», así que sin duda alguna esta es la lombriz mejor conocida y estudiada. Es nocturna, debido a que por las noches se ocupa en mordisquear todo tipo de restos vegetales y arrastrados hasta el fondo para ingerirlo junto a partículas de tierra.

 Es importante destacar que si se va a adquirir este tipo de lombrices debes tener en cuenta que una capa de pasto seco sobre la tierra es vital para el correcto funcionamiento de la Especie. 

Lombrices Endógeas

Finalmente conseguimos a las lombrices que viven en las diversas capas de profundidad de los suelos. Estas se alimentan de los productos que eliminan las raíces y de toda la materia orgánica que es empujada hacia las profundidades por la lluvia o por la acción de otros insectos. 

Su apetito es moderado, ellas comen desde poca a mediana cantidad de materia orgánica. Se encargan de crear galerías verticales pero, al crecer en un medio inestable pues su tasa de reproducción disminuyen. Las lombrices Endógenas se dividen a su vez en: 

Polihumicas

Las cuales viven en la capa superficial de los suelos.

Mesohúmicas

Crecen en la parte media de los suelos.

Oligohúmicas

Se desarrollan en la capa más profunda de los suelos y constituyen el 20% de la biomasa.

Es importante señalar que los tres grupos de lombrices se dividen los recursos disponibles en el suelo. Es así como las lombrices endógenas se encargan de devorar la parte mineral, los epigeos ingieren la parte orgánica mientras que los anecicos se encargan de combinar ambos recursos. 

Las lombrices utilizadas en la lombricomposta son aquellas que se encargan de la degradación de la materia orgánica que se encuentra en la superficie, estas a su vez se encargan de descomponer hasta el doble de su peso y expulsarlos en forma de excretas que se convertirá en aproximadamente un 70% de humus. 

Si bien existen cientas de especies de lombrices, pero las más utilizadas para la Lombricultura son las siguientes:

  • Eisenia Foetida o Roja californiana.
  • Eudrilus Eugeniae o Roja Africana.
  • Perionyx Excavatus o Roja de Taiwán. 
  • Lumbricus Rabellus o Roja Nocturna.

¿Por Qué Eisenia Foetida es la mejor?

Este tipo de lombriz es la más utilizada debido a su alta voracidad ya que es capaz de ingerir diariamente su peso corporal. Posee una gran resistencia a las diversas condiciones ambientales y a su vez cuenta con una amplia tasa de reproducción. De hecho, los ejemplares alcanzan la madurez a los 3 meses y es capaz de reproducirse cada 45 días.

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